Soñé que eramos artistas
que sangraba del pene y que te odiaba.
Soñé la nueva dictadura,
soñé que los hombres vivián arriba del cielo, se drogaban de valentía y se lanzaban hacia abajo colgados de una cuerda y arneses que creíamos seguros.
Soñé que nadie quería oirme, soñé con baños pestilentes y cinismo.
Pero no tuve miedo, tuve pena, tuve rabia y sentí la paz.
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